Por Oscar Del Santo, uno de los pioneros de la gestión de la reputación online e impulsor y divulgador del ‘marketing de atracción 2.0’ y del ‘personal branding’ en España.

Desde el inicio del siglo XXI, el Personal Branding no ha hecho más que ganar adeptos e influencia hasta convertirse a día de hoy en una de las técnicas más significativas para lograr nuestros objetivos profesionales. ¿Creen que exagero? La semana pasada, el blog más leído en inglés sobre la materia (Personal Branding Blog, en el que tengo el privilegio de escribir) fue elegido como una de las 75 páginas más importantes para lograr empleo y desarrollo profesional por Forbes (ver ’Top 75 Websites for your Career‘).

Y sin embargo, el personal branding no está exento de riesgos. De hecho, me atrevería a afirmar que sólo una minoría de aquellos que se animan a profundizar en él y a construir una marca personal recogen el fruto de su esfuerzo. Y esto es en la mayoría de los casos el resultado directo de caer en la trampa de y cometer uno de los ‘pecados’ que detallo a continuación.

1) Falsedad. Construir una marca artificial y falseada que no refleje de forma honesta nuestros valores, estilo e idiosincrasia es quizás el primero y peor de los siete pecados capitales. Al contrario de lo que muchos creen, una marca personal no se ‘diseña’ sino que se configura en base a la constelación de elementos que definen quiénes somos y qué esperamos conseguir. Cualquier tibieza o falta de compromiso con la honestidad se traduce más tarde o más temprano en una falta de la condición imprescindible para que prospere toda marca: la credibilidad.

2) Desmotivación. Para conseguir cualquier objetivo de importancia, nuestra marca personal debe galvanizar nuestras destrezas y talento, generar entusiasmo y convertirse en una fuente de automotivación más o menos constante. Más tarde o más temprano surgirán problemas y dificultades en nuestra andadura, y si no llevamos las pilas cargadas de energía, optimismo y una identificación total con una marca que representa lo mejor de nosotros mismos perderemos fuelle más pronto que tarde.

3) Inconsistencia. El escenario ideal es aquel en el que tu marca transmite un mensaje consistente y coherente a tu target. Los mensajes contradictorios y el retractarse y cambiar de rumbo con demasiada frecuencia confunde a tu audiencia y le hace preguntarse si realmente sabes lo que estás haciendo. De la misma manera que la consistencia transmite fortaleza y decisión, la inconsistencia hace lo propio con la falta de convicción y la debilidad.

4) Autarquía. Aunque el personal branding nos parezca a primera vista un proceso individual y hasta íntimo, el hecho es que nuestras marcas personales ni existen ni operan en el vacío y necesitan imperiosamente del apoyo activo de otros y un encaje amable en la comunidad online para prosperar. Por eso el networking es vital y el ‘salir del armario’ y construir puentes hacia los demás imprescindible para la salud de nuestro branding.

5) Vanidad. Si tu marca personal se convierte en un ‘ego-trip’ constante, los demás se van a cansar de ti mucho antes de lo que te esperas. Mantener a tu ego bajo control y ser activamente autocrítico sin caer en la tentación de sobrevalorarte o de inflar artificialmente tu CV son algunas de las bases de una marca personal duradera. En lo posible – y aunque desde luego tengamos que autopromocionarnos de forma inteligente – que sean tu trabajo y los demás los que canten las excelencias de tu branding.

6) Inmovilismo. Al igual que la persona a la que representa, una marca es algo vivo y dinámico: y como todo ser vivo, debe adaptarse y evolucionar y no puede permitirse el lujo de permanecer parado durante demasiado tiempo si no quiere correr el riesgo de que los acontecimientos lo conviertan en irrelevante. Be fluid my friend…

7) Ambición (desbocada). Existen una ambición claramente positiva y sana a fomentar que hemos de diferenciar de la desbocada e irreal. Aquellos que buscan obtener objetivos muy importantes de los que les separa un surco ancho y profundo y que carecen de la experiencia, las destrezas y conocimientos necesarios para conseguirlos deberían concentrarse en adquirirlos antes de postularse como los próximos casos de éxito. La psicología contemporánea insiste en que el ‘talento innato’ es un mito y que jamás hubo un virtuoso en la música o un deportista de élite que no haya tenido que practicar y entrenar miles de horas con los programas adecuados para llegar a lo más alto. Que tu ambición se centre en eso primero.

Con honestidad, motivación, consistencia, ganas de compartir, humildad, vitalidad y una ambición sana como estandarte, estoy convencido de que disfrutarás mucho más de tu marca personal y te evitarás algunos de los atajos que prometen acortar la subida a la cima pero que en realidad no conducen a ninguna parte. ¡Te espero arriba!

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