Artículo publicado en La Vanguardia el 4 de Septiembre del 2010

¿De qué trabajaremos en el futuro?

Hace 15 años, ¿quién había oído hablar de técnicos en riesgos psicosociales, de monitores de spinning o de árbitros de consumo? El mundo laboral cambia. ¿Qué nuevas profesiones existirán en la próxima década? ¿Qué preparación exigirán?

Saber de qué trabajaremos –pongamos por ejemplo–en el 2020, qué nuevas profesiones habrán surgido, puede parecer ciencia ficción, pero hay muchas personas reflexionando sobre ello para tratar de anticipar la preparación y las competencias que necesitarán los jóvenes de hoy para dar respuesta al mercado laboral del futuro. Prestigiosas universidades, consultores y la propia Comisión

Europea han consultado su particular bola de cristal para determinar qué puestos de trabajo se necesitarán cubrir dentro de diez, quince o veinte años. Técnicos en eficiencia energética, gestores de redes sociales, conductores espaciales o bio informáticos son algunas de las futuras profesiones que surgen en los pronósticos, pero hay muchas más.

De sus informes se desprende que los cambios en el mercado laboral vendrán determinados por el cambio climático, la sostenibilidad ecológica, las nuevas fuentes de energía, el desarrollo científico y tecnológico, las redes de internet y el envejecimiento de la población, fundamentalmente.

De todos estos cambios saldrán nuevas profesiones, y otras que ya existen se tendrán que adaptar.En su informe Nuevas habilidades para nuevos empleos, la Comisión Europea apunta que muchos de los nuevos puestos de trabajo no podemos ni imaginarlos ahora pero sí se puede aventurar que exigirán una alta formación, porque todas las tareas rutinarias tienden a automatizarse y en el futuro sólo quedarán empleos de alto nivel o aquellos poco cualificados que no se puedan robotizar.

También augura que, en el 2020, casi las tres cuartas partes de los empleos se concentrarán en el sector servicios porque crecerá la oferta laboral en seguros, consultoría, cuidado de la salud, trabajo social, servicios personales, hoteles, tratamientos de residuos, energía y agua. Los especialistas de la Comisión pronostican que sólo el mercado de servicios y productos ecológicos ascenderá a unos 2,11 billones de euros, y que prácticamente uno de cada tres empleos exigirá un alto nivel de cualificación, cuando en 2006 sólo lo requería el 25%.

Así se desprende también del estudio Los empleos que nos depara el futuro elaborado a principios de año por la consultora Fast Future a petición del Gobierno británico, en el que aparecen muchas nuevas salidas laborales relacionadas con la nanomedicina, la tecnología aeroespacial, el cambio climático, la economía sostenible… Pero, ¿cómo prepararse para ellas si algunas de estas profesiones aún no existen y los requerimientos para otras se verán completamente modificados por los avances tecnológicos de la próxima década? Lorenzo di Pietro, director de Porta 22, la plata forma de investigación y difusión de las tendencias del mercado laboral del Ayuntamiento de Barcelona, lo tiene muy claro: “Si en el mercado de trabajo tradicional tus estudios estaban directamente relacionados con tu trabajo, a partir de ahora el componente formativo será importante pero no definitivo ni determinante; en un entorno de cambio, donde los conocimientos están más sujetos a la obsolescencia,el principal activo de los profesionales serán sus competencias, su motivación hacia el trabajo, la actitud positiva hacia el cambio, la capacidad de buscar información, de formarse constantemente… Y esas competencias se pueden trabajar y desarrollar de cara a los futuros empleos, ya que no están ligadas a ningún estudio”.

También Joan Daura, socio de RecursosHumanos de la firma de servicios Landwell-PwC, cree que la clave del mercado laboral del futuro será la flexibilidad, porque surgirán puestos de trabajo para cubrir necesidades concretas que no estarán directamente vinculados a una carrera, sino que exigirán reunir y combinar una serie de conocimientos y capacidades. “Se requerirán ingenieros especializados en energía, en tarifas eléctricas o en recursos del mar; las profesiones serán muy flexibles y las grandes compañías crearán centros de formación específicos para dotarse de profesionales adaptados a sus necesidades concretas”, explica.

César Castel, director de Adecco Profesional, consultoría especializada en detectar oportunidades laborales, enfatiza que los empleos del futuro requerirán trabajadores con habilidades y competencias transversales –buenas capacidades comunicativas, analíticas, de resolución de problemas– porque a muchos puestos de trabajo se podrá llegar por diferentes itinerarios formativos. “El asesor cultural de empresas, una de las profesiones que dará empleo en el 2020 debido a la internacionalización de los negocios y al aumento del número de ejecutivos que saldrán a trabajar al extranjero, habrá de ser una persona con formación humanística, con una buena preparación en comunicación no verbal y una apariencia física que no provoque rechazo, entre otras cosas, pero lo mismo podrá serlo un psicólogo que un licenciado en Derecho”, ejemplifica Castel.

La de asesor cultural como profesión de futuro suena lógica teniendo en cuenta que las consultoras de recursos humanos pronostican que el número de jóvenes dispuestos a trabajar fuera de España aumentará el50%a partir del 2020. Pero entre las propuestas de empleos para el 2020-2025 realizadas por Joan Daura, César Castel y Lorenzo di Pietro, y en la lista confeccionada por los expertos en prospección de Fast Future, figuran otras menos previsibles y algunas más que parecen de ciencia ficción. Estos son algunos ejemplos.

 

 

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